{"id":136,"date":"2017-08-08T06:26:41","date_gmt":"2017-08-08T06:26:41","guid":{"rendered":"http:\/\/xdemo14.daext.com\/?page_id=136"},"modified":"2023-10-11T13:41:30","modified_gmt":"2023-10-11T13:41:30","slug":"fixed-flags-bottom-spanish-version-flat","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/demo.daext.com\/hreflang-flags\/fixed-flags-bottom-spanish-version-flat\/","title":{"rendered":"Fixed Flags Bottom (Spanish Version)"},"content":{"rendered":"<p>Por m\u00e1s que la se\u00f1ora Bennet, con la ayuda de sus hijas, preguntase sobre el tema, no consegu\u00eda sacarle a su marido ninguna descripci\u00f3n satisfactoria del se\u00f1or Bingley. Le atacaron de varias maneras: con preguntas clar\u00edsimas, suposiciones ingeniosas, y con indirectas; pero por muy h\u00e1biles que fueran, \u00e9l las elud\u00eda todas. Y al final se vieron obligadas a aceptar la informaci\u00f3n de segunda mano de su vecina lady Lucas. Su impresi\u00f3n era muy favorable, sir William hab\u00eda quedado encantado con \u00e9l. Era joven, guap\u00edsimo, extremadamente agradable y para colmo pensaba asistir al pr\u00f3ximo baile con un grupo de amigos. No pod\u00eda haber nada mejor. El que fuese aficionado al baile era verdaderamente una ventaja a la hora de enamorarse; y as\u00ed se despertaron vivas esperanzas para conseguir el coraz\u00f3n del se\u00f1or Bingley.<\/p>\n<p>\u2013\u00a0Si pudiera ver a una de mis hijas viviendo felizmente en Netherfield, y a las otras igual de bien casadas, ya no desear\u00eda m\u00e1s en la vida le dijo la se\u00f1ora Bennet a su marido.<\/p>\n<p>Pocos d\u00edas despu\u00e9s, el se\u00f1or Bingley le devolvi\u00f3 la visita al se\u00f1or Bennet y pas\u00f3 con \u00e9l diez minutos en su biblioteca. \u00c9l hab\u00eda abrigado la esperanza de que se le permitiese ver a las muchachas de cuya belleza hab\u00eda o\u00eddo hablar mucho; pero no vio m\u00e1s que al padre. Las se\u00f1oras fueron un poco m\u00e1s afortunadas, porque tuvieron la ventaja de poder comprobar desde una ventana alta que el se\u00f1or Bingley llevaba un abrigo azul y montaba un caballo negro.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s le enviaron una invitaci\u00f3n para que fuese a cenar. Y cuando la se\u00f1ora Bennet ten\u00eda ya planeados los manjares que dar\u00edan cr\u00e9dito de su buen hacer de ama de casa, recibieron una respuesta que echaba todo a perder. El se\u00f1or Bingley se ve\u00eda obligado a ir a la ciudad al d\u00eda siguiente, y en consecuencia no pod\u00eda aceptar el honor de su invitaci\u00f3n. La se\u00f1ora Bennet se qued\u00f3 bastante desconcertada. No pod\u00eda imaginar qu\u00e9 asuntos le reclamaban en la ciudad tan poco tiempo despu\u00e9s de su llegada a Hertfordshire; y empez\u00f3 a temer que iba a andar siempre revoloteando de un lado para otro sin establecerse definitivamente y como es debido en Netherfield. Lady Lucas apacigu\u00f3 un poco sus temores llegando a la conclusi\u00f3n de que s\u00f3lo ir\u00eda a Londres para reunir a un grupo de amigos para la fiesta. Y pronto corri\u00f3 el rumor de que Bingley iba a traer a doce damas y a siete caballeros para el baile. Las muchachas se afligieron por semejante n\u00famero de damas; pero el d\u00eda antes del baile se consolaron al o\u00edr que en vez de doce hab\u00eda tra\u00eddo s\u00f3lo a seis, cinco hermanas y una prima. Y cuando el d\u00eda del baile entraron en el sal\u00f3n, s\u00f3lo eran cinco en total: el se\u00f1or Bingley, sus dos hermanas, el marido de la mayor y otro joven.<\/p>\n<p>El se\u00f1or Bingley era apuesto, ten\u00eda aspecto de caballero, semblante agradable y modales sencillos y poco afectados. Sus hermanas eran mujeres hermosas y de indudable elegancia. Su cu\u00f1ado, el se\u00f1or Hurst, casi no ten\u00eda aspecto de caballero; pero fue su amigo el se\u00f1or Darcy el que pronto centr\u00f3 la atenci\u00f3n del sal\u00f3n por su distinguida personalidad, era un hombre alto, de bonitas facciones y de porte aristocr\u00e1tico. Pocos minutos despu\u00e9s de su entrada ya circulaba el rumor de que su renta era de diez mil libras al a\u00f1o. Los se\u00f1ores declaraban que era un hombre que ten\u00eda mucha clase; las se\u00f1oras dec\u00edan que era mucho m\u00e1s guapo que Bingley, siendo admirado durante casi la mitad de la velada, hasta que sus modales causaron tal disgusto que hicieron cambiar el curso de su buena fama; se descubri\u00f3 que era un hombre orgulloso, que pretend\u00eda estar por encima de todos los dem\u00e1s y demostraba su insatisfacci\u00f3n con el ambiente que le rodeaba; ni siquiera sus extensas posesiones en Derbyshire pod\u00edan salvarle ya de parecer odioso y desagradable y de que se considerase que no val\u00eda nada comparado con su amigo.<\/p>\n<p>El se\u00f1or Bingley enseguida trab\u00f3 amistad con las principales personas del sal\u00f3n; era vivo y franco, no se perdi\u00f3 ni un solo baile, lament\u00f3 que la fiesta acabase tan temprano y habl\u00f3 de dar una \u00e9l en Netherfield. Tan agradables cualidades hablaban por s\u00ed solas. \u00a1Qu\u00e9 diferencia entre \u00e9l y su amigo! El se\u00f1or Darcy bail\u00f3 s\u00f3lo una vez con la se\u00f1ora Hurst y otra con la se\u00f1orita Bingley, se neg\u00f3 a que le presentasen a ninguna otra dama y se pas\u00f3 el resto de la noche deambulando por el sal\u00f3n y hablando de vez en cuando con alguno de sus acompa\u00f1antes. Su car\u00e1cter estaba definitivamente juzgado. Era el hombre m\u00e1s orgulloso y m\u00e1s antip\u00e1tico del mundo y todos esperaban que no volviese m\u00e1s por all\u00ed. Entre los m\u00e1s ofendidos con Darcy estaba la se\u00f1ora Bennet, cuyo disgusto por su comportamiento se hab\u00eda agudizado convirti\u00e9ndose en una ofensa personal por haber despreciado a una de sus hijas.<\/p>\n<p>Hab\u00eda tan pocos caballeros que Elizabeth Bennet se hab\u00eda visto obligada a sentarse durante dos bailes; en ese tiempo Darcy estuvo lo bastante cerca de ella para que la muchacha pudiese o\u00edr una conversaci\u00f3n entre \u00e9l y el se\u00f1or Bingley, que dej\u00f3 el baile unos minutos para convencer a su amigo de que se uniese a ellos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por m\u00e1s que la se\u00f1ora Bennet, con la ayuda de sus hijas, preguntase sobre el tema, no consegu\u00eda sacarle a su marido ninguna descripci\u00f3n satisfactoria del se\u00f1or Bingley. Le atacaron de varias maneras: con preguntas clar\u00edsimas, suposiciones ingeniosas, y con indirectas; pero por muy h\u00e1biles que fueran, \u00e9l las elud\u00eda todas. 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